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El dichoso "Miedo Escénico"

El dichoso "Miedo Escénico" "Los héroes y los cobardes sienten el mismo miedo, solo que los héroes reaccionan ante el miedo de forma diferente"

Cus Damato.

Si usted es de las personas que cuando tiene que dar una presentación (conferencia, cátedra, disertación, etc.) al ponerse frente al público le tiemblan las piernas, se le bloquea el cerebro y no puede hablar y cree que lo que va a decir resultará lo más tonto que jamás usted haya dicho; entonces usted tiene miedo escénico. Según algunas estimaciones, el miedo de hablar en público es el número uno de todos los miedos, por encima del miedo a la muerte. Nueve de cada diez personas tienen algo de miedo o ansiedad al enfrentarse a la necesidad de hablarle a un grupo de personas.

El miedo escénico supera al miedo a los aviones, a las culebras y a las alturas. Algunas personas evitan completamente las presentaciones, con lo que limitan sus posibilidades de éxito o crecimiento profesional. Otras lo hacen cuando se les pide, pero se muestran nerviosos y cohibidos. Esto reduce su eficacia.

Tenemos miedo al miedo porque si no lo manejamos, nos inhibe para correr riesgos, nos impide llevar ideas innovadoras a la acción y hacerlas realidad, impide pensar con creatividad y claridad, puede llegar a paralizarnos, y nos genera la mayor parte del estrés que experimentamos.

Aunque tener miedo es común, es algo aprendido. Es una emoción con la que hemos sido educados. Un niño nace con tan solo dos temores naturales: el miedo a caer y a los ruidos fuertes.

La cultura, la familia y los gobiernos utilizan el miedo para instruirnos y controlarnos. Generalmente lo utilizan de manera incorrecta y esto nos condiciona a temores enfermizos.

Si reconoce que casi todos los miedos, incluso el miedo a la muerte, son aprendidos, le tengo una buena noticia: ¡puede desaprender lo aprendido!

Desaprender el temor conlleva un fuerte deseo a ser libres. Para ello debe desarrollar una voluntad de re-entrenamiento.

Muchas veces el miedo es construido infundadamente, a lo mejor exagerado hasta llevarnos a la parálisis. Cuando el miedo es construido por usted y alimentado con pensamientos fatalistas, puede, cambiando sus pensamientos, construir la posibilidad de salir ganando. Lo que hace falta es valor, disposición y preparación para enfrentarlos.

Otras veces el miedo es un aliado. Es quien le pone en alerta y le conduce con precaución por terrenos riesgosos.

El asunto no está en tener o no tener miedo. Radica en saber manejarlo.

Hace siglos que Cicerón consideraba al miedo escénico no solo como natural sino necesario: "a mis ojos, decía Cicerón, el orador, incluso el mejor, el que tiene la comunicación  más  fácil y mejor adornada, si no se intimida en el momento de tomar la palabra..., es un desvergonzado o poco menos".

El miedo se puede experimentar de muchas maneras distintas; puede sentirse como cosquilleo en el estómago, un latido rápido del corazón, corte del aliento, voz entrecortada, sudor en las palmas de las manos o algunas combinaciones de ellas. Lo importante es uno tomar conciencia de ello para hacer algo al respecto. El problema es que a veces no está consciente de estar asustado o no lo acepta. Entonces, está atrapado.

En el caso de las conferencias, el miedo escénico y el temor a hablar en público, vale decir que son miedos aprendidos y perfectamente superables. Claro, hay que prepararse. Usted tiene que aprender a manejar la actitud y las técnicas.

Para manejar la actitud:

Ø Identificar cuales son los mensajes internos que le hacen perdedor.

Ø Sustituir los pensamientos de perdedor por pensamientos de ganador.

Ø Contagiarse de un deseo profundo de querer hacerlo.

Ø Contactarse con los beneficios de hacerlo bien.

Ø Entender que el "sustito" nos asocia a la responsabilidad de hacerlo bien.

Ø Desarrollar la autenticidad, la congruencia y la honestidad en uno.

Ø Focalizar en sus dones y cualidades, en sus otros éxitos y logros.

Ø Preguntarse ¿qué es lo peor que puede pasar? Y si llegara a pasar ¿qué puede hacer?

Lo mejor es reconocerlo, aceptarlo y ser empático consigo mismo, detenerse y escucharse para prepararse ante eso que no se siente preparado. Busque un modelo, observe, pida ayuda. Hágase cargo de la situación y no permita que el miedo lo maneje a usted. Maneje usted su miedo. Si no, es probable que lo temido, sea lo que suceda. Las personas que tienen miedo escénico pueden experimentar toda clase de síntomas característicos de los miedos ya mencionados: palmas de las manos sudorosas, pulso acelerado, pérdida de memoria y hasta dificultad para respirar.

Muchos dictantes o conferencistas famosos han admitido libremente que han tenido miedo escénico y que se han puesto nerviosos frente a un auditorio. Un gran orador dijo alguna vez "Hay dos tipos de oradores: aquellos que son nerviosos y aquellos que son mentirosos y no dicen que son nerviosos."

Todo el mundo, aún el más experimentado de los charlistas, tiene miedo escénico. Para reducir su miedo, usted debe asegurarse que se ha preparado completa y apropiadamente antes de la presentación.

La apropiada preparación y ensayo puede ayudar a reducir su miedo en un 75%. Las técnicas de respiración y relajación pueden ayudarle a reducir este miedo en un quince por ciento adicional. Su estado mental constituye el diez por ciento restante.

En el año 2000 tuve la oportunidad de asistir y participar en el XII Congreso Latinoamericano de Odontología Pediátrica que se celebró en Santiago de Chile. Cuando llegó el momento de presentar mi conferencia y subí al podio mis piernas parecían de mantequilla, era un tembleque que pensé que me iba a caer. Inspiré. Miré a Lesbia mi  compañera, a mi hija Aurora, a mi colega y amigo Freddy y a mis alumnas que formaban parte del auditorio. Cogí fuerzas. Volví a inspirar profundamente y me relajé. Convertí el nerviosismo en energía positiva. Me ayudó a tener valor y ganar confianza en mí. La presentación que hice fue impactante y dinámica. Me sabía muy bien el tema y  había preparado y ensayado cuidadosamente mi presentación.

Evite la utilización de estimulantes artificiales para reducir su miedo ante el público, ya que esta forma de ninguna manera resuelve el problema porque elude profundizar en la raíz del asunto.

Si su miedo es obsesivo es preferible que visite a un profesional de la conducta para que le ayude. El profesional de éxito no evita el camino que puede favorecer su crecimiento.

A continuación le presento una lista de sugerencias que usted puede utilizar para reducir su nerviosismo de hablar en público.

La primera y más importante de todas es la preparación. Hay que aplicar lo que he llamado la regla PAPEME (Preparación Anticipada Previene El Miedo Escénico). Nada lo relajará más que el dominio del tema y la preparación apropiada anticipada.

La lista de sugerencias es la siguiente:

Conozca el lugar donde hará la presentación.

Conozca a su auditorio.

Domine el tema.

Aprenda a relajarse.

Imagínese dando la presentación.

El auditorio quiere que tenga éxito.

No se excuse por estar nervioso.

Concéntrese en su mensaje.

Convierta el nerviosismo en energía positiva.

Gane experiencia.

Conozca y estudie el lugar donde se dará la conferencia o conferencia. Llegue temprano y camine alrededor de la sala incluyendo la tarima, podio o tribuna. Párese frente al atril y hable por el micrófono (¡no sople ni diga un, dos, tres...probando, por favor!, sea original); recorra con su vista todo el salón. Determine la amplitud de la sala.

En caso de que falle el micrófono compruebe si puede prescindir de él, averigüe si se va a  utilizar un micrófono inalámbrico, lo cual es ventajoso pues da mayor libertad de movimientos. Siéntese en los asientos donde va a estar el público. Camine desde el lugar en que usted va a estar sentado hacia  el podio. Si es posible reciba a algunos de los participantes del auditorio a medida que llegan y hable con ellos. Es más fácil hablar a un grupo de amigos que a un grupo de extraños.

Si necesita de un equipo especializado para hacer su presentación asegúrese que esté disponible. Si su presentación es con proyector de diapositivas verifique otra vez de que las diapositivas se encuentran orientadas apropiadamente en el carousel.

Asegúrese que el botón de enfoque trabaja adecuadamente y determine quién es el encargado de avanzar las diapositivas.

Verifique que el control trabaja apropiadamente (avance, retroceso, foco).

Si su presentación es computarizada haga un mini ensayo en el salón. Compruebe y verifique su equipo varias veces.

Recuerde que es su presentación y usted desea que todo quede bien, de manera que si necesita ayuda con el equipo, solicítela.

Es mejor pedir ayuda anticipada que durante la presentación. Siempre determine quien es el encargado de manejar los equipos.

Compruebe que todos los accesorios que va a necesitar estén presentes: tizas, borrador, marcadores, control y especialmente un puntero. Si es un puntero láser, verifique que tenga baterías y que trabaje apropiadamente. Si utiliza un control/mouse remoto en una presentación eléctronica puede obviar el uso del puntero.

Si no esta familiarizado con el material que va a presentar o si se siente incómodo con éste, su nerviosismo y ansiedad se incrementarán. Practique  con días de anticipación su presentación o conferencia y revísela hasta que la pueda presentar con facilidad.

Aprenda a relajarse. Una de las mejores formas de relajación y de disminución de tensión es haciendo ejercicios. Siéntese cómodamente con su espalda derecha. Aspire lentamente, aguante la respiración por  cinco segundos, y entonces exhale.

Para relajar los músculos faciales, abra su boca y ojos ampliamente y luego ciérrelos apretadamente (¡en privado, por favor!).

Antes de una conferencia evite comer o beber en exceso, pues se sentirá pesado y le restará agilidad y reflejos. La energía que necesita para hacer una buena presentación y concentrarse en su mensaje tendrá que utilizarla en el proceso de la digestión.

Si usted es fumador como yo (dinosaurios del siglo XXI) evite fumar por lo menos quince minutos antes de su presentación. Después de fumar beba un buen vaso de agua y recuerde ir al baño antes de hablar a su auditorio.

No tenga miedo en insistir en tener unos pocos minutos a solas antes de la presentación, lo corriente es de 15 a 30 minutos.

Si usted tiene que cumplir con un itinerario o un horario estricto, asegúrese de que tenga tiempo para prepararse. Use este tiempo para reexaminar sus materiales, y las frases introductorias y concluyentes de su presentación.

No permita ser distraído por los miembros del auditorio que quieran hablar con usted.

No espere hasta último momento para ir al baño, y recuerde inspeccionar su apariencia, incluyendo la cremallera (el zíper), los botones, su chaqueta o saco, corbata, accesorios, prendas, labios (las mujeres) y cabello antes de reaparecer en público. 

Imagínese caminando con confianza hacia el podio a medida que el auditorio le aplaude. Vislúmbrese hablando con voz alta, firme y segura. Cuando usted se ve teniendo éxito, usted tendrá éxito. Visualice su presentación tantas veces como le sea posible, con los más mínimos detalles que quiera ver realizados.

Nunca pida perdón en una conferencia. No se excuse por estar nervioso. La mayoría de las veces su nerviosismo no se nota para nada. Si usted no lo menciona nadie lo advertirá. Si usted pide excusas por su nerviosismo o se excusa por cualquier problema que usted crea tiene su presentación, lo único que está haciendo es llamando la atención hacia éste. Si se queda callado es muy probable que nadie lo descubra.

Se supone que esta presentación representa su mejor esfuerzo, si se excusa, quiere decir que usted no hizo su trabajo apropiadamente.

Concéntrese en su mensaje no en el auditorio o público. Sus sentimientos de nerviosismo se disiparan si concentra toda su atención alejada de su ansiedad y se centraliza en su mensaje y en las personas que lo recibirán. Cuando usted compra un periódico no repara en el vendedor. Es la noticia lo que quiere. El mensaje, aquí está el detalle. Recuérdelo siempre. Apréndalo hasta conocerlo como la palma de la mano. Crea en él de todo corazón. Hágalo así, y será dueño de las circunstancias  y señor de sí mismo.

La misma energía nerviosa que causa su miedo escénico puede ser transformada en vitalidad y entusiasmo. No se ponga nervioso pensando que se va a poner nervioso. Algunos grandes autores afirman que el miedo es estimulante, despierta la mente y la lengua y desarrolla la sensibilidad de los centros nerviosos, adaptándolos a las necesidades del momento.

Procure que ese estremecimiento del corazón que le provoca el tener que hablar frente a un auditorio, le ponga en marcha ese misterioso mecanismo que lubrica la mente y que prepara las palabras para que se deslicen sin esfuerzo desde sus escondites  y se ordenen en un lenguaje coherente que le permita empezar a hablar.

La experiencia incrementa la confianza que es la llave de una conferencia efectiva. La mayoría de los charlistas principiantes encuentran que sus ansiedades disminuyen después de cada una de las presentaciones que exponen.

Cuanto más habla uno en público, tanto mayor es la seguridad profesional que se adquiere. Y es cierto también lo contrario: Cuanto menos habla, tanto más se oxida. Con la práctica se logra la perfección.

Si el miedo escénico causa que usted se prepare más, entonces ese miedo puede ser su propio antídoto. Recuerde: "aquel que falla en prepararse se está preparando para fallar". De manera que Prepárese, Prepárese, Prepárese

De una cosa estoy seguro: de que el adiestramiento y la ejercitación harán desvanecer el temor al auditorio, instaurándose por siempre la confianza en uno mismo.

El dictante principiante descuida con mucha frecuencia este aspecto. ¿Cómo vamos a poder enfrentar los fusiles del miedo y los cañones del nerviosismo si en la batalla los enfrentamos desarmados?

Nuestra principal arma será una preparación total, textual y rigurosa. La calidad de su presentación disminuirá en proporción directa al tiempo que no haya dedicado a esta especial labor de la preparación.

La Capacidad de Hablar en Público ¿Es innata o adquirida?

La Capacidad de Hablar en Público ¿Es innata o adquirida? Esta cuestión se discutía mucho en otros tiempos, hoy se considera una controversia no significativa. Son muy pocos los que sostienen que las cualidades de oratoria son innatas. O por el contrario, casi nadie afirma que se llega a serlo con el mero hecho de capacitarse para ello.

Existe un acuerdo bastante generalizado de que la capacidad de hablar en público es una combinación de lo innato y lo adquirido, es un don y es un logro.

Es un don, porque no se puede negar que ciertas cualidades o dones naturales, predisponen a determinadas personas a la oratoria o palabra pública: seguridad en sí mismos, rasgos más o menos simpáticos, el timbre o potencia de la voz, la prestancia del cuerpo, el aplomo o audacia y, sobre todo la vitalidad y el entusiasmo, son cualidades que ayudan a transformarse en un buen orador.

Por otro lado, si se adolece de graves deficiencias, sobre todo en la expresión verbal, difícilmente se puede lograr un pleno desarrollo en la capacidad de comunicación oral. Sin ninguna disposición innata no se puede llegar a ser un buen orador.

Y es un logro, porque  si bien ciertas cualidades son necesarias, no son por sí mismas suficientes: Hay que hacerse orador. En ninguna persona existen condiciones innatas para la oratoria solo sujetas a la maduración. Por muy destacadas que sean esas cualidades, siempre es necesario hacer un esfuerzo para prepararse.

Hablar bien en público tiene mucho de arte como también tiene de ciencia. Pero para llegar a ser un buen conferencista, hay dos condiciones fundamentales que pueden ayudar mucho, y son dos condiciones que están más allá de las técnicas de comunicación oral:

Tener personalidad madura,  activa y productiva, capaz de autoexpresarse.

Tener algo que decir acerca de un tema, con el cual se está compenetrado, mejor todavía, si se está implicado en él.

Luego hay que conseguir una forma de presentar aquello que se quiere transmitir; saber cómo decirlo y para ello hay que prepararse.

Diferencia entre Comunicación y Expresión

Diferencia entre Comunicación y Expresión  No es lo mismo comunicación que expresión. Comunicarse bien es más difícil o por lo menos más complejo, que expresarse bien. Por otro lado una buena expresión puede no producir una buena comunicación. Expresar es manifestar los pensamientos, actitudes o sentimientos por medio de la palabra, de los gestos o de los comportamientos. Este término proviene del latín expressus que significa exprimido, salido. Ahora bien, esta idea de hacer salir no implica, necesariamente, que esa exteriorización sea captada o sea recibida por el otro o los otros.

Comunicar, en cambio, es siempre un enlace entre dos puntos, es tener correspondencia unas personas con otras. Es transmitir y recibir; la comunicación es siempre cosa de dos. Esta palabra proviene del latín comunicare que significa hacer común, compartir.Para que se dé un proceso de expresión, basta con que haya transmisión, sin que el emisor atienda las incidencias de la recepción; en cambio, para que se dé una comunicación debe existir además la recepción de lo que se transmite.

Por lo tanto aquí no me preocupo tanto  a enseñar a hablar con fluidez y buena sintaxis (saber expresarse), sino a proporcionar algunos elementos que sirvan para comunicarse ante un auditorio, mediante el uso de la palabra, el gesto y con el apoyo de ayudas visuales.

No cabe duda que, cuando mejor se expresa alguien, tanto mejor, sin embargo, el énfasis está puesto en el hecho de la comunicación.

Hablar en Público (otra vez)

Hablar en Público (otra vez) "El cerebro humano comienza a trabajar desde el mismo momento en que nacemos y nunca para hasta que tenemos que hablar en público."

Sir George Jessel.

Toda persona que se ve en la necesidad de hacer una presentación de cualquier tipo, tiene que hablar en público.

Cuando las personas tienen que hablar en público generalmente manifiestan que lo que más le importa es, sobreponerse a su nerviosismo, aprender a pensar estando de pie y hablar con confianza y facilidad delante de cualquier auditorio. La mayoría de las personas, no importan cuan a menudo hablen en público, sienten cierta turbación momentos antes de comenzar, pero pocos segundos después, esa turbación desaparece. La tensión emocional siempre es positiva si no es excesiva. La adquisición del valor y de la confianza en sí mismo, y la facultad de discutir con calma y claridad mientras se habla a un auditorio, no presenta un décimo de la dificultad que la mayor parte de la gente supone. Para algunos, la presencia de un auditorio es un estímulo, una inspiración que obliga al cerebro a trabajar con mayor despejo y agudeza. Para otros, es motivo de ansiedad y nerviosismo. Es harto probado que lo único que puede ayudar a desvanecer el temor al auditorio y darnos por siempre valor y confianza en nosotros mismos es el adiestramiento y la práctica.

El primer método, el único método, el método que nunca falla para desarrollar la confianza en nosotros mismos cuando hablamos en público,  consiste en...hablar. Ya que el modo más seguro para aprender a nadar es lanzarse al agua.

¿Quién no tiene que hablar en público? Es muy difícil no tener que hacerlo alguna vez.

Imposible si se trata de una persona que tiene que hacer algún tipo de actividad social y profesional. De una manera general  se podría decir que para participar en la vida social hay que saber comunicarse. De esto resulta clara una cuestión: todos necesitamos aprender a hablar en público...y necesitamos hacerlo bien.

Bueno, si la mayoría de las personas tienen que hablar en público la pregunta obligada es ¿cómo aprender a hablar en público?

Para esto no existe una "receta" como en el arte culinario, pero sí algunas sugerencias que pueden ser de mucha utilidad.

Lo esencial, como mencionamos anteriormente, es aprender haciendo: ¡lanzarse al agua!

Por lo general la gente sabe "qué decir", el problema se plantea en relación al "cómo organizar las ideas y cómo decirlo". En ese sentido las técnicas de expresión y de comunicación sirven para potenciar la capacidad de transmitir bien lo que se sabe.Dicho de otra manera: de lo que se trata es de  "aprender a decir" lo que sabemos y esto implica el aprendizaje de habilidades específicas que aquí denominamos técnicas de comunicación oral.

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El Momento de la Verdad

El Momento de la Verdad Cuando el maestro de ceremonias lo presente al auditorio y lea su currículo, prepárese de antemano, pues algunos maestros de ceremonia les gusta muchas veces hacer la presentación generosa de un dictante con muchos halagos. 

 

Mantenga los ojos fijos en la persona que le presenta para que, si la presentación resulta excesivamente aduladora, pueda evitar la turbación de mirar al público.

 

Sonría, a modo de disculpa, en caso de que el presentador exagere un poco a propósito de sus méritos y su espléndido encanto. Procure patentizar que es consciente de que el presentador está exagerando la nota.

 

El hecho de mantener la mirada fija en la persona que le presenta tiene otra ventaja. Su primer contacto visual con el público será un poco más espectacular cuando se levante para tomar la palabra...en ese momento "verá" a la gente por primera vez y podrá atraer toda su atención.

 

Para evitar momentos de turbación cuando le estén presentando lo mejor que usted puede hacer es escribir su propio currículo o resumen de currículo.

 

Pero tenga cuidado al escribirlo apuntando una lista interminable de credenciales que provocará con mucha seguridad que el presentador no lo lea o lo haga incorrectamente. Por lo tanto, sea breve, si quiere que los demás se enteren de sus credenciales sin cansarse.

 

Personalice y humanice su currículo, no solamente usted es un gran profesional sino también es un ser humano que tiene pasatiempos o realiza otras actividades no profesionales.

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Aunque usted sea un famoso cirujano cardiovascular debe demostrarle al público que es tan humano como todos los presentes.

 

Cada vez que tengo que presentar una conferencia  trato de asegurarme sobre quien es la persona que me anunciará, de esa manera, le agrego un detalle personal al currículo que he preparado para la ocasión  escribiendo el nombre del anunciador.

 

Por ejemplo: "El Dr. Ricart es amigo personal del Dr. Puello" o "el Dr. Ricart fue el alumno preferido del Dr. Heredia". Esto generalmente lo agrego al final para así iniciar con impacto y un pequeño toque de humor.

 

Bueno. Se encuentra usted frente a público para iniciar su presentación. A medida que vaya caminando hacia el podio tome varias inspiraciones profundas, sin suspirar (con el diafragma,  sin mover los hombros).

 

Visualice en su mente la frase de apertura que ha ensayado, éste no es el momento para inventar, no improvise a última hora. Establezca su objetivo al inicio de su conferencia, y repítalo de nuevo al final. Entre el inicio y el final discuta cómo el material que usted está presentando se relaciona con dicho objetivo.

 

El primer principio básico de todo mensaje es el objetivo, la finalidad, la meta, el propósito, el fin,  el blanco de  nuestra presentación. Su objetivo debe ser claro, no confuso. Si verdaderamente quiere hacer una presentación impactante y que su auditorio capte su mensaje y no se olvide ni de usted ni de su mensaje debe establecer claramente su objetivo, pero solo un objetivo definido  para que el público no se lleve una impresión desfavorable.

 

A no ser que usted sea un reconocido comediante como Freddy, Boruga  o Jochy o tenga mucha experiencia humorística evite hacer chistes. Los resultados podrían ser decepcionantes, y podrían sugerir una actitud poco profesional. Si utiliza humor en su presentación trate de que el auditorio se ría con usted y no de usted. Más adelante discutiré sobre  el humor en las presentaciones.

 

Escoja una velocidad para pronunciar sus palabras que sea natural, moderada, como una conversación, y utilice gestos y posturas naturales y no estudiadas.

 

Al iniciar su presentación y a todo lo largo de ella aplique la técnica SEGURA: Sonría, Examine, Gesticule, Utilice, Repita, Activa.

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Sonría. Está feliz de estar en el salón. Tiene confianza en usted. Domina el tema. Una sonrisa auténtica que salga de lo más profundo del corazón y que no sea fingida es un buen inicio para romper las barreras entre usted y el público.

 

Hasta el más grotesco y ordinario de los hombres se debilita ante una bella sonrisa. Pero tenga cuidado, no utilice una sonrisa que muestre orgullo y pedantería ya que ésta es una postura que el público no tolera. La sonrisa debe ser siempre sincera.

 

Examine. Conozca el territorio: el salón, el auditorio, el equipo que planea usar. Asegúrese que sabe operarlo y que tiene todas las partes que necesita, como bombillas de repuesto y extensiones eléctricas. En caso de fallo de los equipos lleve una copia de su presentación en papel y prepárese a hacer su presentación con notas, no confíe en la tecnología, tenga también a mano un respaldo (backup) de su presentación en un CD. Determine quién es el encargado de los equipos audiovisuales, verifique que éstos trabajan apropiadamente. Compruebe que haya suficientes tomacorrientes y extensiones eléctricas, determine su ubicación. Recorra todo el salón y asegúrese que todas las diapositivas pueden verse desde cualquier parte.

 

Gesticule. Usted va a decir algo interesante e importante, los gestos fortalecen el sentimiento, la idea y el mensaje que se quiere expresar. Sus gestos y postura deberán comunicar confianza y relajamiento. Deberán ser el resultado natural de  su personalidad. Establezca contacto visual con el auditorio y evite esconder o agarrarse las manos, rascarse la cabeza, jugar con el pelo o el botón de la chaqueta o saco, arreglarse continuamente los lentes, jugar con el menudo o las llaves en su bolsillo, todo esto le resta calidad a su presentación. Usted como presentador deberá hablar con el cuerpo pero con moderación. Los gestos y los movimientos deben dar una impresión de libertad del cuerpo y del alma, de naturalidad y de facilidad. No trate de imitar  a otros dictantes ya que toda expresión corporal debe ser propia del individuo.

 

Utilice. Use todas las técnicas y recursos que ha aprendido para hablar en público. Hable con claridad y exponga los hechos con precisión. Ilustre los hechos con ejemplos concretos. Las fotos clínicas, radiografías e imágenes deben ser de alta calidad y agradables a la vista. Nunca utilice ejemplos que solo usted puede ver. Si una fotografía clínica o una imagen radiográfica están oscurecidas, descártelas. Hable con un timbre de voz agradable, rica en modulaciones y en concordancia con el tema que se expone. Una voz pobre, chillona, apagada o disonante empobrece el contenido de su idea o pensamiento. Su voz reflejará rasgos de su personalidad y destacará si usted es entusiasta, enérgico, apático o perezoso. Aprenda a respirar para  evitar fatigarse ni sufrir dolor de garganta. Para dar claridad y vivacidad a su voz, tome en cuenta la velocidad, las pausas y el tono. Si usted habla con excesiva velocidad fatigará a sus oyentes y perderá su atención. Tampoco hable con una velocidad que desespere. Sin embargo, cuando exprese estadísticas, ideas filosóficas profundas o citas hágalo lentamente para que la información llegue al receptor. Varíe la velocidad de su presentación, el ritmo con que habla, la intensidad de la voz, las pausas, con ello logrará mantener mucho más la atención del público. Tenga cuidado de no hablar monótonamente, sin variedad; no abandone el tono natural y no se exprese en la conferencia de modo artificioso y estudiado. Hablar con entusiasmo es contagioso, pero no abuse pues enajenará  a su auditorio.

 

Repita.     Ayuda a recordar y enfatizar el mensaje. Utilice la repetición para resaltar hechos tratando que con ello se fije en la mente del auditorio.  Pero no abuse de este recurso.

  Activa.            Su presentación debe ser activa, reactiva, proactiva e incluso interactiva entre usted y el auditorio. Usted está vivo, muévase no se quede detrás del atril o encima del podio o tarima. Párese a un lado de la pantalla de proyección o pizarra y lo más cercano al auditorio si es posible. Un puntero láser es un dispositivo maravilloso, pero recuerde no apuntarlo hacia el auditorio. La mejor forma de utilizarlo es prendiéndolo en el momento que lo vaya a utilizar y apuntar hacia el lugar que usted quiere señalar, iluminarlo brevemente y apagarlo  inmediatamente. No gire continuamente el puntero láser alrededor de un punto en la pantalla o barriéndolo de un lado a otro a lo largo de la pantalla. Esto lo que hace es distraer a el auditorio que terminará solo observando el puntero y no escuchando lo que usted está diciendo. 

 

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La Conferencia Efectiva

La Conferencia Efectiva

 

Las cuatro reglas para lograr que un material de conferencia sea atractiva son:

 

  1. Limitar el tema.
  2. Desarrollar un poder de reserva.
  3. Presentar ilustraciones y ejemplos.
  4. Utilizar un lenguaje llano y coloquial.

 

Limitar el Tema

 

Una vez escogido el tema del que va a hablar, el primer paso es establecer cuales aspectos del tema va a cubrir y seleccionarlos, es decir, cuales son los límites del tema de acuerdo al tiempo del que disponga.

 

No es lo mismo una conferencia de veinte minutos que todo un curso de 16 horas, aun así, debe siempre establecer limites pues no todo se puede cubrir.

 

Trate de escoger los aspectos más importantes y relevantes de su tema. Refiera a su auditorio a otras fuentes si es necesario ampliar.

 

Aquel que presenta demasiada información no respeta a su auditorio, pues tendrá la tendencia o de hablar muy rápido para poder acabar en el tiempo establecido, o quedará material sin presentar o peor aún, se pasará del tiempo, quitándoselo al próximo conferencista y al desarrollo normal del evento.

 

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Si su material es muy extenso, entonces divídalo en diferentes partes y preséntelo en diferentes ocasiones. Usted puede preparar un curso completo de su tema y luego dividirlo en conferencias individuales cortas.

 

En una conferencia de veinte minutos, planee para quince minutos y cubra no más de cuatro o cinco ideas principales.

 

Desarrollar un Poder de Reserva

 

Resulta muy sencillo hacer una presentación manteniéndose por la superficie del tema y no profundizar en los hechos importantes. Cuando  toma el camino fácil usted logra poca o ninguna impresión en el público.

 

Ya lo mencionamos anteriormente: la manera de desarrollar el poder de reserva consiste en saber mucho más de cuanto podamos emplear; en tener un depósito repleto de información.

 

Después que usted haya escogido minuciosamente su tema, el siguiente paso es cuestionarse sobre la forma de profundizar su entendimiento del tema y prepararse para hablar con autoridad.

 

Pregúntese el por qué usted cree en el tema (procedimiento, técnica, diagnóstico, medicamento, material, etc.). ¿Tiene usted ejemplos que puedan ilustrar lo que va a afirmar en su presentación (fotos clínicas, dibujos, esquemas, experiencia ajena o personal, etc.)? . Cuestiónese sobre qué específicamente usted trata de probar. Si es una condición clínica o una lesión o enfermedad, cuándo y bajo qué condiciones ocurre, y así sucesivamente.

 

Este tipo de preguntas le dará poder de reserva.

 

Un cirujano puede enseñar como extirpar una apéndice en diez minutos, pero le tomará cuatro años enseñar  que hacer si algo sale mal. Lo mismo sucede con las presentaciones, hay que prepararse por si ocurre una emergencia; como sería el cambio en el énfasis debido a lo afirmado por un conferencista previo, o una pregunta  bien dirigida de algún miembro del auditorio durante el periodo de preguntas después de su presentación.

 

Otra forma de lograr poder de reserva es seleccionando el tema a presentar lo más temprano posible. No espere hasta el último momento para preparar una conferencia .

 

Si usted decide sobre el tópico  temprano, va a tener la ventaja inapreciable de poner a trabajar su subconsciente. A partir de ahí, en los momentos libres, en el trabajo, en el tráfico, en la casa, usted puede explorar su tema y refinar las ideas que quiere presentar.

 

Es  durante este período de incubación  que vendrán los pensamientos  sutiles, debido a que usted ha determinado su tópico con mucha antelación y su subconsciente está trabajando en él.

 

Una presentación mediocre es el reflejo de una preparación y reflexión mediocre y la consecuencia de un conocimiento imperfecto del tema  tratado.

 

Cuando prepare el borrador o bosquejo de su presentación no tenga la tentación de escribir palabra por palabra lo que pretenda decir en su presentación ya que una vez escrita de esa manera habrá establecido un patrón que le impedirá pensar constructivamente sobre lo que quiere decir y provocará que su conferencia sea poco natural pues con mucha frecuencia se tiene la tendencia de aprender de memoria lo que ya está escrito quitándole la emoción y el sentimiento a la presentación.

 

Recuerde que usted no esta escribiendo un libro, o un articulo, ni mucho menos una obra literaria. Cuando usted se aprende su presentación de memoria palabra por palabra, ésta será rígida, premeditada e inflexible y provocará el aburrimiento y poca atención de su auditorio y no habrá una captación efectiva de su mensaje. 

 

Si usted se limita a dictar una conferencia por cumplir un requisito, o por salir del paso no va a lograr nunca que ésta sea impactante.

 

Si ha de escribir algo, escriba en la mente de su auditorio, en sus emociones, con cada onza de su ser. Un pedazo de papel no puede interponerse entre usted y aquellos que quiere impresionar.

 

Presentar Ilustraciones y Ejemplos

 

Vivimos actualmente en lo que se ha llamado la "era de la información". La evidencia de esto está a todo nuestro alrededor.

 

La comunicación electrónica instantánea libera una inundación de hechos, cantidades, de ideas e imágenes dentro de nuestras vidas cada día. Ya no nos maravillamos del hecho de que en horas, minutos y casi instantáneamente podemos leer, oír y ver los detalles de un evento que ocurrió o esta ocurriendo al otro lado del mundo. ¡Cuando se desplomaron las torres gemelas todos las vimos al segundo!

 

Estos son tiempos excitantes pero de reto para aquellos que crean y dictan una presentación. Es necesario tener habilidad y sofisticación para captar y mantener la atención de los auditorios que han sido muchas veces saturados y sobrecargados con demasiada información.

 

Como presentador, su propia imaginación e inteligencia son elementos esenciales, pero requiere necesariamente de herramientas que le ayuden a expresar sus ideas y trasmitir su mensaje con palabras e imágenes.  

 

Necesitamos de ejemplos e ilustraciones verdaderos como material de apoyo de nuestras presentaciones. Estos constituyen el método más fino para esclarecer una idea, una afirmación, un concepto.

 

Al hacer una presentación utilice ejemplos, ilustraciones, visuales y todo lo que se le pueda ocurrir para lograr hacer que su presentación sea interesante y persuasiva.

           

Para lograr un buen material ilustrativo usted debe humanizar, personalizar, dramatizar y visualizar su presentación.

 

Humanice. Presente su experiencia personal, sus éxitos y sus fracasos. Lo que usted ha vivido. Haga notar a su auditorio que es un ser humano como cualquier otro. Reviva en las mentes del público su propia vivencia pasada, recordando siempre que ésta deberá estar directamente relacionada con el tema que está tratando.

 

Personalice. Cuando cuente una anécdota trate siempre de mencionar a los protagonistas por sus nombres, pero si quiere proteger su identidad utilice nombres ficticios.

 

Dramatice. Trate de imprimirle drama a su presentación, al hablar sobre alguna experiencia propia dé muchos detalles, utilice pausas y diferentes tonos de voz para enfatizar algún punto importante. Hable con sus gestos y con su cuerpo.

 

Visualice.  Al describir alguna situación trate de pintar un cuadro en su mente, las imágenes mentales le ayudarán a ser más específico al relatar un hecho o situación.

 

 

El Dictante

El Dictante

Algunas veces usted puede utilizar su propio cuerpo como ayuda visual  por ejemplo, enseñando el lenguaje de señas para sordos, demostrando la habilidad de una danza moderna, haciendo trucos de magia,  haciendo una demostración de algún procedimiento, y así por el estilo.

Muchas personas encuentran que cuando presentan algún tipo de demostración, ésta les ayuda a reducir su nerviosismo, pues de esa manera tienen una salida extra de adrenalina. El hacer bien las demostraciones requiere de una práctica especial para coordinar sus acciones con sus palabras y para controlar el paso de su conferencia.  

Sea especialmente cauteloso cuando trate de demostrar un proceso que tome más tiempo que el que se le ha dado para su presentación.  

Si usted planea mostrar u proceso largo, podría tomar prestado las técnicas de los presentadores de programas de cocina en televisión. Estos trabajan a lo largo de la mayoría de los pasos para hacer un bizcocho, pero siempre tienen un bizcocho listo para ser mostrado.

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